jueves, 23 de noviembre de 2017

Zemindar de Valerie Fitzgerald



India, 1.857. Huérfana y sin un futuro claro, Laura Hewitt se ve obligada a acompañar a la India a su voluble prima Emily, recién casada con el atractivo Charles, del que Laura está secretamente enamorada. La intención del matrimonio es retomar el contacto perdido con Oliver Erksine, el soltero hermanastro de Charles, dueño de una rica plantación en el Norte de la India, cerca de Lucknow.









Valerie Fitzgerald, nacida en la India en 1.927, aunque de nacionalidad y residencia canadiense, escribió su única novela, Zemindar, basándose en las experiencias de su abuela, que vivió la primera de las rebeliones indias frente al colonialismo inglés. Publicada en 1.981, recibió numerosos premios, entre ellos, el Georgette Heyer de novela histórica y el prestigioso aún hoy en día Premio a la novela del año (en este caso, 1.982) de la"Romantic Novelist Association"

Ilustración de Max Ginsburg 

 Narrada en primera persona por su protagonista, Zemindar combina con acierto la novela histórica y el romance aunque lo primordial sea la historia de la evolución personal de Laura Hewitt, joven con principios y gran corazón, pero aún muy inmadura. Laura viaja a la India acompañando a su caprichosa y mimada prima, Emily, recién casada con Charles, un hombre al que apenas conoce y que representa ese ideal masculino por el que las mujeres suspiran, incluida la propia Laura.

La inmadurez de Laura, Emily y Charles, se hace evidente cuando conocen al hermano de éste último, el experimentado Oliver Erksine, un hombre mal visto por la sociedad inglesa, por su independencia de carácter y espíritu y que no teme, en absoluto, confraternizar con la población india. Su comportamiento y forma de ser desconcertará, en especial, a Laura, siempre obediente y sumisa a las normas sociales establecidas.

Asedio de Lucknow, por Frederick Goodall (1.822-1.904)

Las vidas de todos ellos se trastocarán cuando se vean implicados, sin quererlo, en la sangrienta revuelta liderada por los soldados indios del ejército de la Compañía de las Indias Orientales, uno de cuyos principales hitos fue el asedio durante meses a la fortaleza del gobernador inglés en Lucknow, refugio de cientos de hombres y mujeres británicos residentes en la zona.

El asedio de Lucknow  y las miserables y terribles condiciones de vida en ese lugar ocupan la segunda parte de Zemindar, y son claves para comprender el cambio en la forma de ser y de pensar de Laura Hewitt, quien habrá de enfrentarse en solitario, sin la ayuda de un héroe masculino, a una situación límite para la que no hay preparación posible.

 Zemindar es todo un novelón, en el sentido positivo del término, en el que nos enamorará el sentido y la sensibilidad de Laura, sus reflexiones y su capacidad de sacrificio. Ella nos hará partícipes, con generosidad, de su travesía personal y nos ayudará, aunque sea un poquito, a cambiar nuestra pequeña visión del mundo.

jueves, 5 de octubre de 2017

Olivia y Jai de Rebecca Ryman


"La novela que estaba leyendo, Cumbres Borrascosas, le había sido enviada a su tía desde Inglaterra por su prima Maude. Según decía Maude en su carta, en Londres estaba produciendo una sensación literaria. Era una patética y atrevida historia de amor, escrita por una desconocida solterona llamada Emily Bronte, la conventual y poco mundana hija de un pobre clérigo de Yorkshire. La elección literaria de Olivia resultaría afortunada, pues era un libro tan absorbente, tan conmovedor y estaba escrito con tanta pasión y belleza, que le resultaba difícil sustraerse a su lectura"



Calcuta, 1848. Olivia O´Rourke, por caprichos del destino, se traslada a la India colonial para pasar un tiempo con sus tíos y su prima. Criada en solitario por su padre, un periodista norteaméricano de ideas progresistas que le ha dado una educación inusual para una mujer, Olivia es incapaz de adaptarse a una sociedad cerrada y opresiva en la que la mayoría de los británicos no desea mantener contacto alguno con la población local, y así, mientras los hombres se dedican al comercio del té y del opio, las mujeres se limitan a llevar la casa y asistir a tediosas reuniones sociales. Escapando de una de ellas, Olivia conocerá al mestizo Jai Raventhorne, enemigo declarado de su familia.





Escasos son los datos que tenemos sobre la misteriosa Rebecca Ryman, seudónimo literario de la autora india Asha Bhanjdeo. Además de su verdadero nombre y nacionalidad, lo único que de ella se conoce es que, desafortunadamente, falleció en el año 2.003, y que sólo llegó a escribir otros dos libros más, The veill of illusion y Shalimar (también editado en castellano).

Olivia y Jai se publicó en los 90, y a pesar de su escasa difusión, se considera una auténtica joya escondida dentro de la literatura romántica aunque no puede ser clasificada, de forma simplista, como "novela rosa". Su contexto histórico sumamente estudiado, su trazo de la India y  sus costumbres, y especialmente, la amargura, tristeza e infelicidad que desprenden todos sus personajes, la acercan más a autoras clásicas que a modernas. Una de sus referencias, "Cumbres borrascosas", es citada directamente por la autora en el libro.

Fotograma de Cumbres Borrascosas (2.011)

En Olivia y Jai priman las escenas intimistas sobre las íntimas, la tristeza sobre la alegría, y algunas veces, el odio sobre el amor. Sus personajes son desarraigados, obsesivos y vengativos, y aunque ello pueda parecer estereotipado, Rebecca Ryman logra, con una elegancia que asombra, con pasión y convencimiento, hacer vívido al lector, los sentimientos y contradicciones de sus sufridos protagonistas.

Olivia y Jai es también una novela muy femenina, incluso feminista . Aún escrita en tercera persona, el punto de vista que prevalece es el de Olivia. Ello no la pone en menor valor, pues también en las Bronte, Jane Austen o Elizabeth Gaskell, sus protagonistas masculinos eran sólo la visión que de ellos tenían sus distintas heroínas.



Finalmente, Olivia y Jai es una entretenidísima novela, que se lee en un santiamén a pesar de sus más de 700 páginas, con un final a la altura y que, sobre todo, es capaz de crear esa magia tan especial que sólo algunos libros consiguen, la de dejar un rastro de sentimientos de los que nos resistimos a despedirnos. Magnífica.



lunes, 25 de septiembre de 2017

La ladrona de vestidos de Natalie Meg Evans


Alix acaba de llegar al París de los años 30 y tiene lo que hay que tener: talento para la moda, empeño y ambición. «Un día, las damas envueltas en pieles de zorro vendrán a mi tienda y me suplicarán que les permita comprar mis diseños», se dice mientras despierta miradas de admiración al bajar por la Rue du Louvre, pero la realidad se impone: el mundo de la alta costura tiene sus leyes y para triunfar a veces no basta con tener un buen par de tijeras en las manos.
Los timadores de poca monta pronto se dan cuenta de la habilidad de Alix para copiar patrones y estampados, y la joven a punto está de caer en el tráfico de la falsificación de prendas, defraudando a los diseñadores que más admira.



Los pocos datos que se conocen sobre Natalie Meg Evans los proporciona su página web: http://nataliemegevans.com/. Dado que es ella misma quien se autobiografía, no tiene a bien desvelarnos su fecha de nacimiento, informándonos únicamente de que nació en la antigua Rodesia del Sur (hoy, Zimbabue) y que creció en Inglaterra, donde actualmente vive. La buena de Natalie podría decirnos qué casualidad la llevó a nacer en un lugar tan alejado de su madre patria pero en vez de eso, nos procura datos tan sumamente relevantes como que era tal su pasión por la historia que, a los seis años, le regalaron un castillo artúrico con caballeros de plástico, y que actualmente está aprendiendo a tocar la guitarra. Antes de dedicarse por entero a la literatura, estudió arte y se dedicó a oficios tan provechosos como relaciones públicas, actriz y barman.


Fotogramas de la serie de TV The Collection (2.016)

"La ladrona de vestidos" es el tercer libro de la autora, y hasta la fecha, el más exitoso de todos, a lo que ha contribuido, el periodo y lugar histórico elegido para el desarrollo de su novela, París a finales de los 30, con Hitler y la Guerra Civil española haciendo también una aparición estelar. 




La protagonista es Alix, una joven humilde y sofisticada e inteligente pero muy ingenua (todo al mismo tiempo, sin que la autora crea que esas cualidades puedan entrar en contradicción). Además, también es muy enamoradiza así que, cuando su amigo Paul, huérfano y con dos hermanitas muy desgraciadas, le propone el negocio de robar los diseños de la colección de un famoso diseñador parisino antes de que salgan a la venta, no tiene otro remedio que aceptar la ilegal propuesta.

A partir de ahí, Alix se introducirá en la glamourosa industria de la moda de la alta costura, en la que además de costurera, tendrá tiempo para ejercer de modelo y memorizar y copiar los diseños del famoso Javier: modisto, judío y vasco (creo que ya es imposible ser más cosas). Otros hombres importantes en la agotadora vida de Alix, serán el comprometido periodista inglés Verrian, corresponsal por vocación en la Guerra Civil Española (aún cuando es rico e hijo del dueño del periódico en el que trabaja), el superficial y violento Serge, que regenta un club de Jazz nocturno, y el maduro Conde de Charembourg, el caballeroso protector de Alix.


Como creo que se deduce, "La ladrona de vestidos" ha pasado por mi vida sin pena ni gloria, pues al hecho de que es imposible que una novela pueda estar más plagada de historias y lugares comunes, se suma la falta de profundidad de todos sus personajes, incluida su protagonista, tan inverosimil como su propia personalidad. Cierto que Natalie Meg Evans escribe con corrección, pero eso es todo lo que puede ofrecernos. No hay emoción ni pasión alguna en su prosa, y su relato de la Guerra Civil Española y de los años previos a la Segunda Guerra Mundial es también manido e insustancial.

En definitiva, toda una pérdida de tiempo que otros libros que esperan en mi estantería jamás me perdonarán.

martes, 30 de mayo de 2017

La casa de las miniaturas de Jessie Burton



Amsterdam. 1686. Nella Oortman se ha trasladado del campo a la ciudad para convivir con su marido, Johannes Brandt, un hombre maduro y distinguido comerciante que habita en compañía de su hermana soltera y rodeado de fieles servidores. Como regalo de boda, Johannes obsequia a su flamante esposa con un objeto muy de moda entre la gente pudiente de la época: una réplica de su propia casa en miniatura, que Nella deberá poblar con las figuras creadas por una desconocida miniaturista que ha encontrado por azar. 







Jessie Burton nació en 1982 en el Reino Unido. Estudió en la Universidad de Oxford y en la Central School of Speech and Drama, y en Londres trabajó de actriz y como Secretaria de Dirección antes de dedicarse a la literatura. De su primera novela, "La casa de las miniaturas", traducida a treinta y seis idiomas, se han vendido más de un millón de ejemplares. Tal ha sido su éxito que, próximamente, se estrenará una miniserie de la cadena de televisión BBC basada en ella.


"La casa de las miniaturas" es una novela que, a priori, tiene todos los ingredientes para convencer al lector; un argumento original, una época y lugar muy poco explorados en la literatura actual, y atormentados protagonistas que guardan bajo llave profundos y misteriosos secretos.


Fotograma de "The Miniaturist" (2.017)

Sin embargo, y a pesar de ello, "La casa de las miniaturas", no sólo no me ha agradado, sino que ha supuesto una  gran decepción, especialmente después de las expectativas creadas, y al venir precedida por alabanzas exageradas que, después de leerla, me resultan incomprensibles. Supongo que gran parte de esa decepción se ha debido a mi incapacidad para conectar con el estilo literario de Jessie Burton. Su narración, llena de frases cortas, telegráficas y escritas en tiempo presente, me desesperaba y me sacaba continuamente de la lectura, a lo que no ayudaban los constantes altibajos de ritmo que caracterizan a la novela.



Si al menos se pudiese empatizar con los personajes sería algo, pero resulta imposible hacerlo si éstos apenas están esbozados. A destacar únicamente a la cuñada de la protagonista, Marin, mujer fuerte y adelantada a su tiempo, cuyas motivaciones tampoco serán explicadas. Ni la época histórica en que se desarrolla la novela la hace atractiva; Jessie Burton parece haberse limitado a documentarse sobre ella muy someramente. 

"La casa de las Miniaturas" es una novela a medio hacer, una lectura llena de promesas incumplidas y que ni siquiera está bien rematada, pues no puede decirse que tenga un final satisfactorio.


En definitiva, su éxito me resulta tan sorprendente y enigmático como el misterio que envuelve la casa de muñecas de su protagonista, preciosa pero artificial y hueca. 


Lo siento, Jessie Burton, pero no volveré a leerte.



martes, 23 de mayo de 2017

Inocencia Perdida de Margot Abbott



1.946. Sally Jackson, especialista en análisis documental de imágenes, es enviada a Berlín, con el fin de identificar y perseguir a aquellos criminales de guerra que, en medio de la confusión, tratan de huir de la Alemania derrotada, país en el que ella vivió antes de la Segunda Guerra Mundial, pues su padre fue embajador en Berlín. En una de las fotografías que le muestran, observa como un miembro de las SS dispara con frialdad a un niño. Es entonces, cuando
Sally contempla con horror, que el asesino del niño guarda un gran parecido con  Christian, el joven del que estuvo enamorada desde su infancia, y con el que se casaría antes de abandonar Alemania.





 Margot Abbott, a pesar de ser norteamericana, nació en Arabia Saudí, donde su padre trabajaba para una compañía petrolera. "Inocencia Perdida", conocida también como "El final de la inocencia", e inspirada en la historia real de Martha Dodd, la hija del embajador norteaméricano en el Berlín de los años 30, fue publicada en 1.991, y traducida a siete idiomas, aunque al no haber sido reeditada, ahora sólo puede encontrarse en librerías de segunda mano. Pocos datos más se conocen sobre Margot Abbott, más allá de que actualmente vive en San Francisco, y que jamás volvió a escribir otra novela.

Fotograma de "The Exception" (2.016)

Al comenzar la lectura de "Inocencia Pérdida", adquirida en una de mis librerías de segunda mano de referencia, he de confesar que esperaba encontrar una novelita rosa de los años 90, es decir,  entretenimiento asegurado para mis necesitados momentos de desconexión cerebral. Sin embargo, mi sorpresa fue mayúscula cuando, a medida que avanzaba en su lectura, descubrí que me encontraba ante un libro espléndido, que combinaba con acierto romance, thriller, suspense y novela histórica, y además todo ello con un sentido del ritmo que para sí quisieran la mayoría de autores contemporáneos de best sellers.


"Inocencia Perdida" dividida en tres partes, la primera y última, narradas en tercera persona, y la parte central, en primera persona, comienza con la llegada de Sally, su protagonista, a un Berlín en ruinas, como el corazón de Sally, destrozada por la guerra y la pérdida de sus familiares y amigos. Una fotografía de un miembro de las SS disparando a un niño, provoca que salgan a la superficie todos los recuerdos escondidos de Sally sobre Christian, el hombre con el que acabaría casándose.

 Es la parte central de la novela la que, sin duda, la eleva por encima de la media, pues hace que entendamos y conectemos, de una forma inmediata, con esa joven inexperta e inconsciente del peligro, que se introdujo en los círculos de poder del Tercer Reich, y que sólo cuando ya era tarde, se dio cuenta de la maldad, amoralidad y corrupción que se ocultaba tras la perfección y la aparente grandeza de un régimen que prometía riquezas y utopías.


Si hay que ponerle un "pero" a la novela es su última parte, mediocre en comparación con el resto de la obra, y ese inesperado final que nos descoloca, aunque cierto es también que, pasado un tiempo, y pensándolo con más detenimiento, resulta completamente coherente con el mensaje que la autora quiere transmitir; la atracción del ser humano por la maldad y la perversidad que se ocultan, tras una misteriosa y deslumbrante belleza.